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Imagen: Ted ALJIBE (Getty Images)

Un grupo de investigadores ha demostrado lo fácil que es engañar a la mente para que recuerde algo que no sucedió. También utilizaron dos técnicas muy simples para revertir esos recuerdos falsos, en una hazaña que allana el camino para una comprensión más profunda de cómo funciona la memoria.

Nuestros cerebros están lejos de ser una grabadora perfecta que recuerda con exactitud los acontecimientos de nuestra vida.

El sistema de memoria humano es en realidad falible y maleable, tanto que es posible, e incluso bastante común, que las personas tengan recuerdos falsos. Los problemas de memoria pueden dar lugar a todo tipo de implicaciones sociales más amplias, sobre todo en el campo forense y legal. Pero ahora, por primera vez, los científicos tienen evidencias de que es posible revertir recuerdos falsos, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

“De la misma manera que puedes sugerir recuerdos falsos, puedes revertirlos dándoles a las personas un marco diferente”, explicó a Gizmodo la investigadora principal del artículo, Aileen Oeberst, jefa del Departamento de Psicología de la Universidad de Hagen. “Resulta interesante, e incluso aterrador”.

La memoria a corto plazo nos permite estar presentes en el momento, mientras que la memoria a largo plazo ayuda a reconstruir nuestra identidad a través del recuerdo de nuestras experiencias pasadas, entre otras cosas. Sin embargo, sobre todo a medida que retrocedemos más en el tiempo, más confusos se vuelven nuestros recuerdos. Por ejemplo, cuando piensas en tu infancia, estás reconstruyendo tu pasado al mismo tiempo que te están afectando las circunstancias actuales: quién te pregunta, por qué y cómo, explicó Oeberst.

“A medida que se ha desarrollado el campo de la investigación de la memoria, ha quedado muy claro que nuestros recuerdos no son ‘grabaciones’ del pasado que se pueden reproducir, sino más bien reconstrucciones, más cercanas a algo imaginado basado en una serie de semillas de experiencias verdaderas”, explicó Christopher Madan, un investigador de la memoria en la Universidad de Nottingham que no participó en el nuevo estudio, dijo a Gizmodo.

“Cuando las personas describen un recuerdo, dirán que están ‘absolutamente seguros’ de él. Pero esta certeza puede ser una ilusión. Sufrimos la ilusión de creer que nuestros recuerdos son precisos y puros ”, le dijo a Gizmodo Lisa Son, profesora de Psicología en la Universidad de Columbia. “Esto ocurre a pesar del hecho de que olvidamos cosas todo el tiempo”.

De hecho, nuestras mentes son capaces de fabricar recuerdos de eventos completos simplemente juntando fragmentos de historias, fotografías y anécdotas que alguien más comparte. Estos recuerdos falsos han sido un tema de investigación desde ya un tiempo, y existe una creciente evidencia de que podrían ser un fenómeno generalizado, según un estudio publicado en 2016.

A partir de ahí, el laboratorio de Oeberst implantó recientemente recuerdos falsos en 52 personas mediante el uso de distintas técnicas en entrevistas. Primero, hicieron que los padres de los participantes respondieran en privado un cuestionario y presentaran algunos recuerdos reales de la infancia y dos que fuesen verosímiles pero falsos, todos de naturaleza negativa, como por ejemplo cómo había muerto una mascota o se había perdido un juguete. Más tarde, los investigadores pidieron a los participantes que recordaran estos eventos inventados de forma detallada, incluidos los detalles sobre lo que sucedió. Por ejemplo, “Tus padres nos dijeron que cuando tenías 12 años, durante unas vacaciones en Italia con tu familia, te perdiste. ¿Me puede decirnos mas acerca de eso?”

Los sujetos de la prueba se reunieron con su entrevistador tres veces, una vez cada dos semanas, y en la tercera sesión, la mayoría de los participantes creían que estas anécdotas eran ciertas, y más de la mitad (56%) desarrollaron y fueron capaces de recordar recuerdos falsos reales, un porcentaje significativamente más alto que la mayoría de los estudios en este área de investigación.

Estos hallazgos revelan lo profundos que pueden llegar estos casos de falsos recuerdos y encajan estrechamente con las investigaciones anteriores en este campo, según Robert Nash, psicólogo de la Universidad de Aston que no participó en el estudio.

Según Henry Otgaar, investigador experto en recuerdos falsos de la Universidad de Maastricht que participó en la revisión de este estudio, ha habido un aumento de personas que piensan que es difícil implantar recuerdos falsos. Este trabajo es importante para mostrar la relativa facilidad con la que las personas pueden llegar a formar esos falsos recuerdos, le dijo a Gizmodo.

“En realidad, lo que vemos en los experimentos de laboratorio es probablemente una subestimación de lo que vemos en los casos del mundo real, en los que, por ejemplo, un oficial de policía o un terapeuta, de manera sugerente, tratan de desenterrar recuerdos que ya no están allí durante semanas o meses”, dijo, sugiriendo que esto es lo que sucede en algunos casos de confesiones falsas.

Pero los investigadores, hasta cierto punto, ya sabían lo fácil que es engañar a nuestra memoria. El estudio de Oeberst es innovador ya que sugiere que es igualmente fácil revertir esos falsos recuerdos. Y conocer la verdad sobre lo que realmente sucedió ni siquiera es necesario para revertir los recuerdos falsos.

En el experimento, Oeberst hizo que otro entrevistador pidiera a los participantes que identificaran si alguno de sus recuerdos podría ser falso, simplemente pensando críticamente sobre ellos. Los científicos utilizaron dos técnicas de “sensibilización”: una, la sensibilización de la fuente, en la que pidieron a los participantes que recordaran la fuente exacta del recuerdo (¿qué te lleva a recordar esto? ¿Qué recuerdo específico tienes tú mismo?). Y dos, la sensibilización del recuerdo falso, donde explicaron a los sujetos que a veces al ser presionados para recordar algo eso puede provocar recuerdos falsos.

“¡Y funcionó, funcionó!” dijo Oeberst, y añadió que, por supuesto, no todos los participantes estaban convencidos de que su recuerdo fuese falso.

Particularmente con la estrategia de sensibilización del recuerdo falso, los participantes parecieron recuperar su confianza en su instinto inicial de lo que hicieron y no recordaron, como si tuvieran el poder de confiar más en sus propios recuerdos. “No recuerdo esto y tal vez no sea mi culpa, tal vez sean mis padres quienes se inventaron algo o se equivocaron”, dijo Oeberst, imitando el pensamiento de los participantes. “Básicamente, es una solución diferente al mismo acertijo”. Según Oeberst, la técnica mediante la cual se implantan los recuerdos falsos es la misma que se utiliza para revertirlos, “solo que desde un ángulo diferente, el ángulo opuesto”.

Los recuerdos no desparecieron por completo en todos los participantes: entre el 15% y el 25% de los participantes todavía creían que sus recuerdos falsos eran reales, y esta es aproximadamente la misma cantidad de personas que se creyeron los falsos recuerdos justo después de la primera entrevista. Un año después, el 74% de todos los participantes aún reconocían cuáles eran recuerdos falsos o no los recordaban en absoluto.

“Hasta ahora, no teníamos ninguna forma de rechazar o revertir la formación de falsos recuerdos”, dijo Otgaar, quien ha publicado más de 100 estudios sobre el tema. “Pero es muy simple, y con una manipulación tan simple esto ya puede generar efectos bastante fuertes. Eso es lo realmente interesante”.

Los investigadores también sugieren replantear el marco sobre los recuerdos falsos y dejar de referirnos a ellos en esa terminología, ya que no podemos hablar de los recuerdos como si fuesen archivos estables en un ordenador.

Aunque acordarte de si realmente te perdiste o no cuando eras niño durante un viaje a Italia quizás no sea tan importante, lo puede ser en otros contextos.

Por ejemplo, en entornos forenses, donde a menudo se tienen en cuenta muchos testimonios de testigos oculares y donde, en ocasiones, las personas pueden recordar falsos eventos o detalles, lo que potencialmente puede acabar en una condena errónea. Casos similares pueden tener lugar en terapias psicológicas, donde un terapeuta puede intentar evocar una memoria reprimida que, según Oeberst, ocurre con mucha menos frecuencia de lo que sugieren muchos terapeutas. En su lugar, el terapeuta puede terminar implantando un falso recuerdo en la mente de su paciente.

Es necesaria cierta cautela sobre la posibilidad de llevar este estudio a la vida cotidiana, señaló Madan, ya que sigue siendo solo un experimento controlado de laboratorio. Y todavía hay poca comprensión de cuán efectivas podrían ser estas técnicas para “revertir” un recuerdo falso en el que una persona ha creído durante mucho tiempo, no solo durante un par de semanas, comentó Nash. Pero la conclusión es que “cada recuerdo es un meta-recuerdo, o una interpretación de un tiempo pasado, y puede ser adulterado por cosas que sugiere nuestro entorno social”, dijo Son. “La simple conciencia de este hecho es algo crucial”.

Así que, aunque el estudio de Oeberst pueda crearte una especie de crisis de identidad, en realidad ofrece algo de esperanza al respecto. “Nuestro estudio añade algunos tipos de indicios optimistas”, dijo Oeberst. “Quizás no todo esté perdido. Pese a que te sugieran ciertos datos falsos, es posible rescatar aun una parte de verdad”.

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