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Imagen: Luis M. Molina/Gizmodo (Getty Images)

Hace cinco años, los investigadores de la NASA realizaron experimentos con un objeto llamado EmDrive, una cámara de metal en forma de Y que, según parecía, parecía impulsarse sin utilizar ningún tipo de combustible. Tal artilugio refutaría los principios básicos de la física tal y como los conocemos, y eliminaría una enorme barrera que tenemos para los viajes hacia el espacio profundo: la necesidad de llevar a bordo combustible. Las esperanzas estaban puestas en que el EmDrive fuese capaz de ayudarnos a viajar a objetos distantes, como el sistema solar exterior e incluso a sistemas extrasolares cercanos como Alpha Centauri.

El prototipo del EmDrive de la NASA.

El prototipo del EmDrive de la NASA.
Imagen: Wikimedia Commons (Fair Use)

Si esto suena como algo demasiado bueno para ser verdad es porque bueno, porque así es. Desde la publicación de aquel paper en Journal of Propulsion and Power, se han realizado muchas investigaciones que explicaban dónde habían fallado las matemáticas originales del EmDrive. Las esperanzas de un motor sin propulsor no se han desvanecido, exactamente, pero están siendo contradichas en una infinidad de estudios. El último esfuerzo reciente en refutar esta teoría involucra a tres artículos, que fueron presentados en la conferencia Space Propulsion 2020+1 por investigadores de la Universidad Tecnológica de Dresden.

“Cuando la energía fluye hacia el EmDrive, el motor se calienta”, dijo el coautor del estudio Martin Tamjar, físico de la TU Dresden,  al medio alemán GleWi. “Esto también hace que los elementos de sujeción de la escala se deformen, lo que hace que la escala se mueva a un nuevo punto cero. Pudimos prevenir esto con una estructura mejor. Nuestras mediciones refutan todas las afirmaciones del EmDrive en al menos 3 órdenes de magnitud”.

Ups. También es una verdadera lástima, porque un motor de propulsión sin combustible sería de gran ayuda para la exploración del cosmos. Pero el equipo alemán ha estado trabajando en el EmDrive durante varios años, utilizando un modelo tecnológico basado en el diseño de la NASA de 2016. Todavía no han encontrado pruebas que respalden las afirmaciones originales.

El principio del EmDrive era el siguiente: las microondas rebotarían dentro de una cámara y ejercerían una fuerza lo suficientemente potente como para crear una cantidad mínima de empuje. Los críticos dicen que esto violaría las leyes básicas de la física: parecía que el EmDrive estaba haciendo aparecer el impulso, en lugar de que este impulso surgiese de fenómenos físicos conocidos.

Cuando probaron previamente los resultados de la NASA, ese mismo equipo alemán también encontró un ligero efecto de empuje, pero no estaban muy seguros al respecto. Desde entonces, han estado tratando de eliminar todo el ruido exterior, para ver si el EmDrive realmente estaba haciendo algo por sí mismo. En uno de los nuevos estudios, los autores concluyeron que el efecto de empuje era en realidad solo la vibración del dispositivo, una consecuencia directa de su funcionamiento.

Alpha y Beta Centauri.

Alpha y Beta Centauri.
Imagen: Wikimedia Commons (Fair Use)

El EmDrive ha sido uno de los proyectos predilectos de DARPA, el ala de I+D del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. La inversión de DARPA en el proyecto se extiende hasta mayo de 2021, por lo que cada vez le queda menos tiempo restante a la gran vía de financiación de este proyecto.

De momento la idea del EmDrive tendrá que seguir siendo por ahora pura fantasía, aunque eso no impedirá a los científicos tratar de seguir solventando el problema de los propulsores, que todavía continúa siendo una gran barrera para nosotros cuando nos alejamos de nuestra pequeña región cósmica.

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