Es posible que lo hayas escuchado alguna vez, o incluso que lo hayas puesto en práctica: si tu teléfono sufre daños por agua mételo en un recipiente con arroz durante X tiempo. Bien, según los expertos, el arroz no te va a salvar el teléfono. Estas son las guías que recomiendan.

El momento en que un teléfono entra en contacto con agua puede ser terrible. Dependerá de la resistencia que tenga el dispositivo que no sufra daños o que simplemente “deje de funcionar”. Humedad en la lente, líquido en la pantalla, audio alterado (o directamente sin audio), incapacidad para cargar… los problemas pueden ser muy variados.

Además, puede ocurrir incluso con aquellos que se venden como “resistentes al gua”, ya que dicha resistencia solo implica que el dispositivo puede soportar cierta exposición al agua antes de que ocurra un daño sustancial. Por ejemplo, el iPhone 12 y el Samsung Galaxy S21 tienen una clasificación IP68. Sin embargo, con respecto a la exposición al agua, el iPhone 12 tiene una profundidad de inmersión permitida de un máximo de 6 metros durante 30 minutos, mientras que el límite de inmersión del Galaxy 21 es de hasta 1,5 metros, también durante 30 minutos.

Con todo, los teléfonos resistentes al agua, la gran mayoría de los dispositivos actuales, generalmente pueden sobrevivir a volúmenes de líquido más pequeños, como cuando un vaso se vuelca. De ahí que casi todos los teléfonos de Apple y Samsung cuenten con una tira indicadora de daños/contacto de líquidos ubicada dentro de la bandeja de la tarjeta SIM.

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Imagen: Steven Depolo/CC BY 3.0 (Other)

Dicho todo esto, ¿qué podemos hacer para arreglar un teléfono con agua? En primer lugar, no se recomienda ponerlo en un recipiente con arroz porque no es más que un mito que se vaya a secar y arreglar. En su lugar, se recomiendan los siguientes pasos:

  • Apagar el dispositivo inmediatamente y no presionar ningún botón.
  • Si tu teléfono es resistente al agua y lo has derramado o sumergido en un líquido que no sea agua, tanto Apple como Samsung recomiendan enjuagarlo sumergiéndolo en agua corriente (aunque no bajo un grifo, lo que podría causar daños).
  • Secar el teléfono con toallas de papel o un paño suave.
  • Agitar suavemente el dispositivo para eliminar el agua de los puertos de carga, aunque evitando agitarlo enérgicamente, ya que esto podría esparcir el líquido en el interior.
  • Retirar la tarjeta SIM.
  • Si contamos con uno, usar un plumero de aire comprimido en aerosol para soplar el agua. Evitar el uso de un secador de pelo caliente, ya que el calor puede averiar los sellos de goma y dañar la pantalla.
  • Secar el teléfono (y especialmente los puertos) frente a un ventilador.
  • Dejar el teléfono en un recipiente hermético, a poder ser lleno de paquetes de gel de sílice (los paquetes pequeños que vienen dentro de zapatos y bolsos nuevos) u otro agente secante.
  • No cargar el teléfono hasta que estés seguro de que está seco. Cargar un dispositivo con líquido aún en su interior o en los puertos puede causar más daños. Apple, por ejemplo, sugiere esperar al menos cinco horas una vez que un teléfono parece seco antes de cargarlo (o hasta que la alerta en forma de mensaje desaparezca).

Por último, y si los pasos anteriores no ayudan y aún tienes el dispositivo aparentemente muerto, no intentes abrir el teléfono por tu cuenta. Lo más recomendable es llevárselo a un profesional, y pasar por caja si no tienes garantía. [The Conversation]

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