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De todas las costumbres que nos cuesta entender de los perros, hay una que se suele repetir sin explicación. ¿Qué demonios lleva al mejor amigo del hombre a lamer los cristales cuando se encuentra con uno? Que sepamos, el cristal no es un material demasiado apetitoso.

La respuesta a este extraño comportamiento la da el experto y director de Humane Society a The Dodo, Kenny Lamberti. Al parecer, no tiene tanto que ver con el propio cristal de una ventana o de un automóvil, tiene que ver con el simple acto de lamer, el cual es un comportamiento de los perros “para calmarse, arreglarse a sí mismos o, a veces, para aliviar el estrés”, cuenta Lamberti.

Además, se cree que lamer es un comportamiento “de reemplazo”, en el que un perro realiza una práctica para hacer frente a los sentimientos de ansiedad o aburrimiento. De hecho, el acto de lamer un cristal lo podemos equiparar a otros comportamientos de reemplazo como dar vueltas en círculos o masticar en exceso. Cuando el perro adopta este tipo de comportamientos pueden llegar a volverse compulsivos y a repetirse en el tiempo.

Por tanto, si tienes un perro al que le obsesiona lamer cristal, quizás lo que necesita es aumentar su nivel de actividad para ayudar a compensar el aburrimiento que pueda sentir.

Por cierto, aunque son casos más raros, lamer ventanas en exceso podría llegar a ser un problema neurológico, en cuyo caso se recomienda la visita al veterinario. [The Dodo]

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