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Imagen: Vladeep (Shutterstock)

La mayor parte de la gente gasta una buena cantidad de dinero en cosas como detergente, jabón para lavavajillas y otra serie de cosas para el hogar. Ahorrar dinero no tiene por qué suponer cambiar de marca o esperar a que haya una oferta en el supermercado; a veces basta con usar menos cantidad de estos productos, consiguiendo los mismos resultados, o incluso mejores. A continuación, te indicamos cuánto necesitas usar realmente de todas estas cosas en tu día a día.

Pasta de dientes

Independientemente del tipo de pasta de dientes que compres, es muy probable que estés usando demasiada. Los dentistas te dirán que un pedacito de pasta de dientes del tamaño de un guisante es suficiente para la mayoría de los adultos, y los niños necesitan menos de la mitad de esa cantidad. Si tu cepillo de dientes tiene un tamaño estándar, probablemente debas reducir la cantidad que echas y no cubrir toda la superficie del cepillo con pasta.

No se trata solo una cuestión de ahorrar dinero. Usar demasiada pasta de dientes puede ser dañino, sobre todo si contiene ingredientes abrasivos como bicarbonato de sodio. Con el tiempo, el uso excesivo de pasta de dientes y un cepillado agresivo debilitarán el esmalte de tus dientes, lo que aumentará la sensibilidad dental y el dolor bucal.

Detergente para la ropa

Es de sobra conocido que la mayoría de nosotros usamos demasiado detergente para la ropa. Y no solo un poquito más: si usas un tapón completo cada vez que pones una lavadora, podrías estar usando 10 o 20 veces más detergente del necesario.

Usar tanto detergente es completamente contraproducente. Las lavadoras usan mucha menos agua que antes, por lo que cualquier detergente extra que añadas no se quitará por completo. Si lo conviertes en un hábito, simplemente llenarás tu ropa (y ciertas partes de tu lavadora) con una capa de detergente que nunca terminará de desaparecer realmente. Para evitar esto, usa la menor cantidad de detergente que puedas. Comienza con la mitad de la cantidad que echas habitualmente y prueba a subir desde ahí si es necesario. Te sorprenderá gratamente lo que puedes conseguir con un poquito de detergente nada más.

Líquido de lavavajillas

Con el líquido de lavavajillas ocurre lo mismo que con el detergente, excepto que si usas demasiado puedes dañar seriamente tu lavavajillas. Una forma rápida de saber si has estado usando demasiado es comprobar si hay restos de jabón acumulados en el interior de la puerta del lavavajillas, cerca de la bandeja del detergente.

La mayoría de nosotros no pensamos mucho en la cantidad que echamos, simplemente llenamos la bandeja y la cerramos. Pero incluso en las opciones más potentes, nuestros platos probablemente solo necesiten una pequeña fracción de lo que echamos. Todo lo que echemos de más irá formando una costra en el interior del lavavajillas, y a la larga lo volverá menos efectivo y dañará tus platos y vasos. Es mucho más importante mantener el lavavajillas limpio y colocar los platos correctamente que usar una tonelada de detergente.

Enjuague bucal

Quizás pienses que no es posible usar “demasiado” de algo cuyo objetivo es pasar por tu boca unos segundos y que después va a acabar en el desagüe, pero claro que puede ocurrir. Si quitas la tapa del bote y la llenas hasta arriba de enjuague bucal, estás pasándote.

La mayoría de los enjuagues bucales sugieren usar solo entre 20 y 30 mililitros (aproximadamente una o dos cucharadas). Eso es más que suficiente. Además, tu boca no debería estar completamente llena de enjuague bucal; el acto de enjuagarte por dentro es parte de lo que lo hace efectivo; llenarte la boca hasta arriba disminuye su utilidad. A diferencia de la pasta de dientes o el detergente, usar más enjuague bucal del que realmente deberías (al menos hasta cierto punto) causará poco daño a tu boca, pero el dinero que ahorrarás usando menos hará que merezca la pena el cambio.

Si no tenías idea de que estabas usando demasiado de estos productos, en realidad no es culpa tuya; a menudo, sus envases no están diseñados para clarificar mucho las cosas, o simplemente son demasiado grandes para la tarea en cuestión. Si deseas ahorrar algo de dinero en tu compra del súper (y mantener tus electrodomésticos y tus dientes en buen estado), pon siempre la cantidad justa.

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