Ilustración para el artículo titulado

Imagen: Universidad de Edimburgo / NASA

El progresivo calentamiento del planeta inducido por la actividad del ser humano no solo está alterando los patrones de clima. Un nuevo estudio acaba de descubrir que está modificando el mismísimo eje de rotación de la Tierra. Las consecuencias a largo plazo de esa alteración son imposibles de prever, pero a corto plazo ya hay algo en lo nos podría afectar: la navegación GPS.

Los investigadores que han dado con este alarmante nuevo dato estaban estudiando la deriva de los polos magnéticos. Como ya sabemos, los polos magnéticos del planeta no coinciden a la perfección con el polo norte y el polo sur geográficos. Su posición fluctúa constantemente, y aún no comprendemos del todo los procesos que influyen en este movimiento. Sabemos, por ejemplo, que las fluctuaciones de hierro fundido en el núcleo y el manto influyen en su posición. Lo que el nuevo estudio ha hallado es que el cambio climático influye en la distribución de la cantidad de agua que hay sobre el planeta, y esta a su vez influye en la deriva de los polos magnéticos.

Movimiento del polo norte magnético durante la década de los 90.
Gif: NOAA National Centers for Environmental Information

“El derretimiento del hielo polar debido al calentamiento global es la causa más probable del cambio en la deriva de los polos que registramos en la década de los 90″, explica el climatólogo Shanshan Deng, del Instituto de Ciencias Geográficas y recursos naturales de China y principal autor del estudio. Según los cálculos de Deng y su equipo sobre datols recogidos por el satélite GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) de la NASA, la pérdida de hielo en los polos fue el principal factor en el movimiento de los polos magnéticos.

Básicamente, se trata de una cuestión de reparto de masa. La Tierra es un objeto que gira sobre sí mismo, y la manera en la que se reparte la masa sobre su superficie influye en la forma de girar. El calentamiento está provocando que el hielo de los polos se funda y el agua de los acuíferos subterráneos fluya de manera diferente, lo que altera el eje de rotación.

Lo que todavía es una incógnita es cómo nos podría afectar esto en el futuro. El planeta es un complejísimo motor geológico, y a menudo el cambio en uno de sus engranajes no se aprecia inmediatamente o en los engranajes que tiene cerca, sino en mecánicas planetarias mucho más lejanas. De momento la alteración en el eje de rotación es muy pequeña, pero de mantenerse es probable que, para empezar, tengamos que reajustar las redes GPS para ajustarse a la nueva posición del polo norte magnético. [Geophysical Research Letters vía Science Alert]

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