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Foto: AWI OFOBS team, PS101

Las esponjas marinas no son organismos conocidos precisamente por su movilidad. En estado larval sí que pueden desplazarse, pero una vez alcanzan el estado adulto sencillamente no tienen músculos o huesos con los que moverse. Un equipo de investigadores acaba de descubrir que, pese a todo, se mueven.

Una cámara submarina remolcada por el barco de investigación Polarstern ha captado un fenómeno inédito hasta ahora: rastros dejados por las esponjas al moverse estas sobre el fondo marino. Los investigadores han descartado que las criaturas simplemente estén escurriéndose por efecto de la gravedad o las corrientes. Se mueven por voluntad propia. Lo que no está muy claro es por qué lo hacen y si el comportamiento es nuevo o simplemente siempre lo han hecho y no habíamos tenido oportunidad de registrarlo con tanta claridad.

Creíamos que las esponjas adultas no tenían otro remedio que adaptarse al lugar en el que cayeran en estado larval”, explica el ecólogo marino Autun Purser del Centro Alfred Wegener Helmholtz de investigaciones polares y marinas. “Ahora parece que algunas especies, cuando no les gusta el lugar en el que se han instalado, se desplazan hacia otro, quizá en busca de alimento o para dar más espacio a su progenie”.

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Foto: AWI OFOBS team, PS101

En laboratorio se ha descubierto que las esponjas pueden desplazarse con lentitud contrayendo y expandiendo sus cuerpos en respuesta a cambios adversos en su entorno, pero nunca hasta ahora se había registrado ese comportamiento en el lecho marino. Al menos se trata de esponjas, no de bolas de musgo.

No se han detectado cambios significativos en el ecosistema en el que se ha observado moverse a las esponjas, así que en principio no parece que se desplacen por estrés o por falta de alimento. La presencia de esponjas de gran tamaño (casi un metro de diámetro) moviéndose junto a ejemplares más jóvenes sugiere que las esponjas se mueven para dejar más espacio a las nuevas generaciones. Sea cual sea el caso, es un comportamiento fascinante que aporta nuevas claves sobre la adaptabilidad de estas criaturas que aparecieron sobre el planeta en el período Cámbrico, hace alrededor de 550 millones de años. [Current Biology]

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