La mayor parte de fabricantes de móviles incluye en sus teléfonos una función que permite ajustar el color de la pantalla para que el brillo azulado de esta no interfiera con nuestro sueño. Pues bien, puedes seguir usándolo, si te gusta, pero científicamente no hay evidencia de que mejore nada.

La base científica del modo nocturno es que el ser humano percibe la luz con una temperatura de color azulada como si fuera luz solar. Al mirar a una fuente de luz azulada mucho tiempo, se inhibe la producción de melatonina, que es la hormona que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia. La luz amarillenta, por contra, no inhibe la producción de malatonina, por lo que se supone que es mejor para conciliar el sueño porque la percibimos igual que percibimos la luz del atardecer.

Un nuevo estudio publicado en Sleep Health viene a contradecir esta teoría. Sus autores reunieron a 167 voluntarios y los separaron en tres grupos. A los voluntarios de uno de los grupos se les proporcionó un iPhone con Night Shift para que lo usaran durante una hora antes de dormir. Al segundo grupo se le entregó un iPhone con la opción Night Shift desactivada para que también lo usaran durante una hora. El tercer grupo no usó ningún teléfono antes de dormir. Después, los voluntarios durmieron ciclos de 8, 7 y 6 horas mientras se les monitoreaba su actividad durante el sueño.

Los resultados son claros. “Usar Night Shift no supone ningún beneficio sobre no usar Night Shift o sobre no usar el móvil en absoluto”, explica el profesor Chad Jensen, psicólogo de la Universidad de Brigham Young.

Hay una excepción, y es que si dormimos ocho horas, la calidad de sueño es un poco mejor si no usamos el móvil en absoluto. Durmiendo seis o siete horas da igual. La calidad de sueño es la misma porque el cuerpo necesita dormir. “Los resultados sugieren que si estás realmente cansado da igual que uses o no el móvil o cómo lo uses. La presión del cerebro por dormir es tan fuerte que da igual lo que hagas”, añade Jensen.

Según los investigadores, es irrelevante el tipo de luz que emita la pantalla, porque lo que mantiene el cerebro activo y por tanto dificulta el sueño es el contenido de la pantalla. La interacción en redes sociales nos mantiene despiertos y es lo que potencialmente puede afectar a la calidad del sueño. [vía IFL Science]

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